jueves, 23 de mayo de 2019

Asi somos los poetas




Los poetas somos faro
y también somos velero
somos hermanos del mar,
de las olas compañeros.
Le cantamos al amor
y también a la tristeza,
a los sueños y al dolor,
los celos y las estrellas.


Los poetas somos mundos,
gotas, fuentes, animales;
nos transformamos en verbo,
llamaradas celestiales,
cataratas y cascadas,
abismos y torrenciales
pero también en ideas,
círculos helicoidales
y en todo lo que en la vida
no tiene pares iguales.




@ Saúl Sánchez Toro
Villa Hada
Villamaría, Caldas,  Colombia
Septiembre de 2012


* Imagen bajada de Internet

martes, 21 de mayo de 2019

Pensamiento



Palabras coaguladas que no fluyen
por el torrente inerte de mis versos;
recuerdos que quedaron en el tiempo,
gélidas notas de un fallido arpegio.

Es el pasado que derrumba sueños
invirtiendo el vaivén  de la balanza,
mostrando sensaciones imprecisas
y etapas que perdieron su nostalgia.

Todo ya se escribió, ya quedó hecho,
lo que pasó está escrito en mármol viejo
y tiene hedor a códices añejos
y a desgastadas piezas del cerebro.

Solo queda guardar el fino acero
en el estuche ajado de mi ensueño
y descubrir el cuadro sin imagen
que me muestra silente lo que pienso.


@Saúl Sánchez Toro
Villa Hada
Villa Maria, Caldas, Colombia
Mayo 21 de 2019

martes, 22 de enero de 2019

El Abismo de Kalith





Assibar y Akeleth, desnudos y aún jadeantes, salieron de la Laguna de Abassam,que aún  se estremecía por los ataques de  pasión que estos bellos jóvenes le habían dado a sus cristalinas aguas.
Cansados, pero llenos de satisfacción y con el placer aun agitando sus pechos, tomaron sus alas y sus tules y engalanados de nuevo emprendieron  un raudo vuelo hasta llegar a su residencia, el bosque Tucalat, lugar donde en la copa de cada árbol se encontraba el pequeño nido de cada uno de sus habitantes. Eran unos bellos, cristalinos y transparentes, e invisibles (para los humanos), círculos que  giraban en su eje y que se asemejaban a pequeños planetas formando una constelación. Quienes los podían ver desde la distancia,  los percibían como frutos verdes y maduros de la arboleda.
Allí,  fueron recibidos con  la triste noticia de la muerte de Akhatar.
Nadie en el bosque sabía la causa de su desgarramiento de alas y por qué se había lanzado al vacío formando con su estruendosa caída el famoso Abismo de Kalith.
De los ojos de Assibar brotaron unas hermosas lágrimas, que parecían perlas y que expelían una inmensidad de luces multicolores, que al contrario de las de los humanos, salieron volando y se perdieron en la inmensidad del océano quien a su contacto tomo ese salobre sabor que todos conocemos.
Ella era la única que sabía la causa del deceso de ese enamorado que tantas veces le había pedido que le permitiera desposarse con ella y con quien tantas veces se había sumergido desnuda en la Laguna Abassam que conocía sus caricias, besos y tormentosos amoríos
Pero ella era una Ondina que quería ser libre y no atada o amarrada al amor de un único querer. Y Akeleth era uno de los más hermosos Gnomos del bosque. Cómo resistirse a sus encantos?






@Saúl Sánchez Toro
Villa Hada, La Florida
Villamaría, Caldas, Colombia
Febrero 13 de 2015

Con algunos escritores amigos

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