viernes, 27 de mayo de 2011

De Gnomos y Ondina


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Akhatar voló hasta la cúspide de la montaña,
y parado divisó el hermoso Valle de Saffir.
Los abedules se contorneaban insinuantes
buscando atraer las madreselvas para que
se les treparan y los engalanaran con
sus hermosas flores.

Los canarios, sinsontes y ruiseñores 
entonaban un dulce serenata
que el Valle repetía con su voluptuoso eco.

Cuando vió que Assibar se acercaba
a la laguna, desnudándose y dejando sus tules
y alas en la orilla, pensó volar hacia ella.

Pero, en ese instante, se acercó Akeleth, 
quien despojándose también
de sus vestimentas y poniendo sus alas en una roca
se sumergió en las cristalinas aguas,
se aproximó a Saffir, la abrazó y la besó apasionado.
La acarició y haciéndole al amor 
formó con sus movimientos una gran
ola que se extendió por el Valle dándole vida 
al caudaloso Rio Amannat 
en el que quien se sumerja  recibe 
el bautizo de la Ondina con el que asegura su prosperidad.

Akhatar, enfurecido por los celos, se desagarró las alas
se lanzó al vacio, y asi nació el famoso abismo de Kalith
en donde muchos despechados 
van a enterrarse con sus ilusiones.

Saúl Sánchez Toro

Medellin , Colombia
Mayo 26 de 2011
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